Kevin esperaba en la puerta de la sala de conferencias del Grupo Díaz con un gran ramo de flores hecho con billetes.
Luna estaba mucho más ocupada que Kevin y seguía teniendo reuniones a esta hora.
Se encargaba de una empresa tan grande que todos los días había reuniones interminables, documentos infinitos, asuntos innumerables que tratar, e incluso cuando se estaba terminando la jornada, estaba metida en su trabajo.
Hacía mucho viento.
Kevin llevaba un abrigo cuando salió, quería dar calor a Lu