Isabela miró la cara roja e hinchada de su hermano y le preguntó: —¿Te ha pegado Dalia?
Thiago se tocó la cara y contestó: —Me dio una bofetada, pues, no importa. Dalia fuiste a ver a papá y mamá y se ha enterado de mi petición de que me dejen la fortuna familiar. Vino a ajustar cuentas conmigo.
—No le hagas caso. Ha sido mimada por papá y mamá, y si no tiene capaz de afrontar las dificultades por sí misma en la sociedad, nunca madurará.
Isabela acarició la cara roja e hinchada de su hermano y d