Los guardaespaldas controlaron a la mujer y Sandra comenzó de nuevo a darle una severa paliza.
—Cariño, párate por favor...
Enrique, preocupado por que Sandra hubiera golpeado a alguien hasta la muerte y también en compasión por esa mujer, no pudo evitar dar un paso al frente y coger la mano de Sandra.
Esta pequeña acción consiguió que Sandra transfiriera su ira hacia él.
Sandra se dio la vuelta y le dio una gran bofetada.
Haciendo caso omiso de los espectadores, golpeó y pateó a su marido con t