— Arturo, ¿qué le hiciste a esa chica?
—¿Qué chica? ¿Cómo se llama?
—No lo sé, no me dijo su nombre.
—¿Le robaste o la ofendiste? Vi que estaba muy descontenta cuando te mencionó, supongo que va a buscarte para ajustar cuentas.
—Callum, vamos, ¿yo soy así? A nuestra familia no le falta de nada, ¿necesito robar? Aún más improbable que yo vaya a ofender a una chica así como así, eso no es algo que haría un caballero. Debe haber equivocado. Las mujeres con las que suelo tratar no son nada jóvenes.