Dalia se volvió a enfadar.
El sol de noviembre no era tan fuerte como en verano, pero en Wiltspoon, en invierno, no hacía frío, incluso si el sol salía, bastaría con llevar una camisa de manga larga, por no hablar de que aún estaba lejos del invierno.
Sin embargo, exponerse al sol durante mucho tiempo podía sufrir del calor.
Las mejillas de Dalia estaban rojas a causa del sol fuerte. De su frente y su cara rezumaban finas gotitas de sudor.
No paraba de maldecir a Isabela y no tenía agua para beb