Luna retiró la mano y le dijo firmemente: —No quiero nada, no es necesario que me des regalos.
Los regalos que les dio solo les gustarían a las mujeres.
Aunque era mujer, no le gustaban las cosas de mujer.
—Entonces, no te daré regalos, o tú puedes darme regalos, Luni. Rara vez recibo regalos tuyos.
Kevin persiguió a Luna con una sonrisa: —No importa cuál sea el regalo, me gustará.
Luna no quería hablar con él.
Zachary y Serenity en el pabellón observaron a las dos personas alejarse una tras otr