El rostro de Thiago se oscureció.
Casi había creído las palabras de sus dos tías antes y se había vuelto contra su hermana.
Afortunadamente, su sentido de la justicia triunfó sobre el mal y la situación no salió como ellas querían.
Al ver que no podía pedir perdón a Isabela, en realidad alienó su relación con ella.
—Sé muy bien a quién odiar y a quién culpar. Vosotros tenéis la culpa de vuestro destino hoy. Por supuesto, podéis culparme a mí si lo deseáis. No me importa. Simplemente me gusta ver