—Elisa.
Una voz familiar, la de Alejandro, llegó desde más adelante.
Elisa y Remy, que al principio estaban de buen humor, no pudieron esperar a volver a casa al instante. No querían enfrentarse a la arrogante cara de Alejandro.
Alejandro era ciertamente arrogante.
Remy y Elisa entrelazaron sus dedos íntimamente.
Alejandro, sin embargo, se paró frente a los dos como si no hubiera visto nada.
El rostro de Remy se agrió al instante.
Se alegraba de haber vuelto con Elisa a pesar de la retención de