En ese momento, Kevin ya había montado en un caballo alto. Cuando Luna y Eneko se acercaron, sonrió y les dijo: —Vamos a hacer una carrera.
Eneko sonrió y contestó: —Para eso hemos venido.
—Señor York, hemos oído que usted y sus primos son talentosos y atléticos. Le rogamos que nos lo demuestre hoy.
—No es para tanto, Eneko. No he montado a caballo en mucho tiempo, y me temo que perderé contra vosotros.
Eneko respondió: —Usted es nuestro invitado importante. Pues, le dejaré adelantarse un minuto