—Señorita Nuñez, no parece una persona ciega cuando haces estas cosas.
Isabela volvió a dejar el palo en el suelo y dijo ligeramente.—La práctica hace al maestro. Yo también he mantenido esta floristería durante varios años y he hecho esto todos los días, así que estoy acostumbrada y puedo hacerlo bien por sensaciones.
Tras abrir la puerta, Isabela dejó su bastón y empezó a mover con destreza las macetas de flores que ocupaban el espacio en la tienda hacia el exterior.
—Señor York, ¿qué flores q