—También vendemos macetas, abonos, tierra nutritiva, etc... Aquí tenemos de todo, ¿qué necesita usted?—contestó Isabela manteniendo la sonrisa.
Callum frunció los labios. La mujer delante de él, que siempre hablaba con una sonrisa, emitía una sensación ligero, pero en realidad era labiosa.
—Solo para mirar.
Dijo Callum, pasando junto a Isabela y entrando en la tienda, paseando por su floristería.
Después de un rápido recorrido, giró la cabeza y se dio cuenta de que Isabela siempre estaba no muy