Zachary respondió con indiferencia.—¿No le parecía que cocinaba mal?
—Es cierto, pero soy tu abuela, y aunque no cocines bien, voy a animarte y a darte un poco de confianza en ti mismo.
—…—Zachary se quedó sin palabras.
Riiin, riiin...
Sonó el móvil y Zachary aprovechó para contestar, dejando de pelearse con la abuela. Siempre había sido incapaz de rebatir a su abuela.
—Hermano, estoy en la entrada de tu casa, pero no me has dado la tarjeta de acceso, no puedo entrar. Además, Duncan también ha e