—¿No vas a preguntarme cómo ofendí a alguien?
Zachary inclinó la cabeza hacia ella y dijo.—No hace falta que preguntes. Hagas lo que hagas, siempre estaré de tu lado.
A sus ojos, su esposa siempre tenía razón.
—Zachary, me vas a mimar si sigues creer en mí y malcriarme así.—contestó Serenity.
—Sí, voy a mimarte. Así seré el único que te tolere, y siempre serás mía, nadie más vendrá a robarme a mi mujer.
—Mientras sepas que soy tu esposa, ¿quién se atrevería a ligar conmigo?—dijo Serenity y se ri