Savana
A estas alturas, hiciera lo que hiciera o pasara lo que pasara entre nosotros, me descubría intentando comprenderlo.
Incluso la reacción de mi propio cuerpo ante él: aquellos escalofríos confusos y el incesante parloteo de mi lobo.
Aparecía y desaparecía cuando le daba la gana, haciéndome imposible decidir cómo debía reaccionar.
El aire que nos rodeaba se sentía sofocante, como si nos estuviera atando el uno al otro.
Podía comprender la ira de Bastian. Bajo aquella mirada aguda y penetra