Savana
No había tiempo para discutir y no podía liberarme del agarre con el que me sujetaba.
Ay... mi pecho... Él lo presionaba contra el suyo, demasiado cerca, y aquella presión hizo que contuviera la respiración sin darme cuenta.
Las yemas de sus dedos rozaron mi cabello, con suavidad, pero transmitiendo una extraña sensación de peso.
Sus ojos brillaron mientras me observaba.
—¿Qué estás haciendo?—
¿Qué más estaba pasando? De verdad no entendía por qué estaba actuando de esa manera.
Podía esc