Al día siguiente, Lucas invitó a Aria a su oficina.
Aria entró en la elegante oficina con paredes de vidrio de Lucas, el sol de la tarde atravesaba las persianas formando líneas nítidas sobre el piso pulido. Respiró hondo, dejando que el aire tranquilo pero peligroso que llevaba se asentara a su alrededor. Lucas, como siempre, parecía increíblemente sereno, recostado en su silla como si el mundo entero le debiera atención.
“Oh, eres puntual”, comentó con una sonrisa. "Eso me gusta".
"No m