Damian estaba revisando documentos en su oficina, con el bolígrafo golpeando ligeramente la mesa, cuando se abrió la puerta.
“Señor, tiene una visita”, anunció su secretaria.
Antes de que Damian pudiera preguntar quién, una voz familiar retumbó:
“¡Oh, hombres!”
La cabeza de Damian se levantó bruscamente y sus ojos se abrieron.
Allí estaba.
Max Bennett.
Su alborotador de la infancia. Su compañero de cuarto de la universidad. Su hermano de otra madre.
“¡Maxy hermano!” Gritó Damian, abandonando i