11:00 a.m. El Penthouse.
El mundo se había vuelto loco.
Si el contrato filtrado fue una chispa, esto fue una explosión. Desde los blogs de chismes de Nueva York hasta los tabloides de Londres y el Shade Room de Estados Unidos, Internet vibraba con un solo nombre: Vivienne Carter.
Aria estaba sentada en la terraza, con una taza de té enfriándose en la mano, cuando su teléfono empezó a sonar. No era la vibración constante de una llamada, sino el pulso frenético y entrecortado de mil notificacione