La propagación no se detuvo cuando dejamos de observarla como un fenómeno aislado y empezamos a reconocerla como una dinámica en expansión, porque lo que había comenzado como una variación localizada ya no dependía de nuestra atención directa para sostenerse, sino que había encontrado una forma de replicarse dentro de la estructura misma del sistema, una forma que no rompía la coherencia global, pero que introducía una elasticidad creciente en puntos donde antes solo existía rigidez, y en esa e