No hay decisiones limpias. Solo hay decisiones que dejan menos restos visibles que otras. Lo supe en el instante en que el sistema residual terminó de reconstruirse lo suficiente como para ofrecerme la elección, no como una interfaz ni como una cuenta regresiva, sino como una comprensión súbita y brutal: podía matar a Ethan, pero hacerlo implicaba borrar lo que quedaba de mí; o podía conservarme, con todas mis fracturas intactas, y dejarlo vivo para que el mundo siguiera cargando con su existe