ZOE
No hubo dudas, ni vacilaciones. Cuando tomé la decisión, lo hice con la fría certeza de quien sabe que cada movimiento tiene un precio, y que el precio más alto siempre lo paga uno mismo. La guerra ya no podía ser sutil ni calculada desde las sombras; Ethan había movido su última pieza, había mostrado la amenaza que nos esperaba, y todo lo que yo había construido, todo lo que había destruido, apuntaba a un único desenlace inevitable: confrontación directa. Reuní a los que alguna vez confié,