La expresión del CEO Robinson se tornó sombría. Aunque las palabras que le decía su esposa, eran para que confiara más en ella… ¡Tuvieron el efecto contrario!
—¿Y cuándo pensabas decírmelo, Emily? —resonó su grave voz, llena de frialdad—. ¿Por qué mantuviste oculto el hecho de que podrías irte en cualquier momento?
Emily quedó en shock. Levantándose de la cama con nerviosismo.
—¡No sabía cómo lo tomarías!, no es como si…
—No. No mientas —soltó él una risa fría, cruel—. Sé perfectamente c