Las manos de Emily se aferraban al cabello rizado y oscuro de ese hombre. Sus piernas permanecían abiertas, dejándolo ingresar libremente a su interior, mientras sus labios se encontraban en besos húmedos y ardientes. Algunos eran lentos, mientras otros estallaban con una pasión descontrolada, imposible de contener para ambos.
¿La fiesta? Al diablo con la fiesta.
Ninguno de los dos sabía cómo habían terminado en esa situación, entrelazados, perdiéndose en el calor del momento.
Quizás la ma