Amelia estaba consternada, pero nada podía decir, lo que sus hijos habían dicho era cierto, ella siempre los dejó elegir con libertad, porque así había sido educada ella. Y ahora no podía exigirle algo que iba contra sus principios a Delfina, además ella siempre fue una buena hija, buena estudiante, nunca les dio problemas. Sería inmensamente injusto limitarla a nivel de sus afectos, pero temía por su hija, esas emociones sus hijos no lo podían entender. Así que callo y seguiría los aco