Valentina llegó al cementerio en las afueras de la ciudad.
—Mamá, vine a verte.
Valentina miraba fijamente la foto de su madre en la lápida. Sus ojos eran, en verdad, muy parecidos a los de su madre.
Su madre había sido hermosa.
Pero en aquel accidente de años atrás, cuando sacaron el cuerpo del agua, el rostro estaba irreconocible. Ni siquiera el mejor embalsamador del funerario pudo restaurar su aspecto original.
Ella lloraba, tratando de despertar a su madre, pero no importaba cuánto lo inten