Ella deseaba abofetear a Valentina, pero no podía hacerlo.
—Valen.
Mónica, de repente, extendió la mano y tomó a Valentina, mirando la culpa reflejada en el rostro de Valentina. Mónica apartó el odio de su corazón y esbozó una sonrisa, aunque esa sonrisa tenía un toque amargo indescriptible.
—¿Puedes prometerme algo? —Mónica miró a Valentina.
Dada la situación, Valentina no pudo rechazar la petición.
—Está bien, dime, haré todo lo posible por cumplirlo.
Valentina ya estaba preparada para p