Hasta que la voz de Santiago sonó a su lado:
—¿Quieres seguir escuchando?
Valentina se quedó un poco aturdida. Sintió como si alguien hubiera presenciado su incomodidad y, por instinto, quiso defenderse, pero Santiago no le dio la oportunidad.
—¿Qué hay de interesante en los asuntos de otros? Si quieres escuchar algo, podemos hacer el amor esta noche.
—¡Santiago! —Valentina lo interrumpió con urgencia, avergonzada por las palabras provocadoras de Santiago.
Pero al encontrarse con su mirada