La mirada de terror en los ojos de la chica hizo que Valentina se detuviera un momento. Instintivamente, la tranquilizó con suavidad:
—No tengas miedo, no te haré daño.
Los ojos de la chica, aunque aún asustados, empezaron a calmarse. Antes de cerrar la puerta del armario, Valentina notó que la chica la miraba intensamente, como suplicándole que no la olvidara, que no se olvidara de salvarla.
Esa mirada hizo que Valentina sintiera un escalofrío en su corazón.
¿Fue así como Cira esperó desesperad