—Por supuesto que es cierto.
Antonio miraba fijamente a Aitana, pero no le revelaría que en ese preciso momento, el abogado Tomás ya estaba en Coralia.
Tan pronto como don Raúl regresó a Coralia, hizo que el abogado Tomás viniera en secreto. Y por las acciones de Aitana esa noche, parecía que don Raúl ya lo había previsto todo.
Con la afirmación de Antonio, Aitana se llenó aún más de alegría. Intentaba no ser demasiado ostentosa, como si diera un profundo suspiro de alivio.
—Que todo se haga seg