Media hora después, el auto se detuvo fuera de La Villa de Los Pinares. Valentina bajó del vehículo con pasos apresurados, sin notar que una mirada la seguía hasta que su figura se desvaneció. Noah, con una sonrisa siniestra en los labios, parecía un espectro temible. Valentina…
Con tanta seriedad, no se dio cuenta de que había subido de nuevo a su auto. Si ella seguía así, sería demasiado fácil para él tratar con ella. Sin embargo, Noah no subestimaba la cautela de Valentina.
Había sido una sue