—Sube al coche —resonó la voz de su esposo.
Acto seguido, Thiago ya había abierto la puerta del coche, y Valentina rápidamente ocupó el asiento del copiloto. Tan pronto como cerró la puerta, el coche arrancó a toda velocidad.
A pesar de la rapidez con que el vehículo se desplazaba, Diego logró reconocerlo; era el mismo coche de don Mendoza que había visto antes.
No fue el único que lo notó.
La curiosidad llevó a varios a presenciar la escena.
—¿Quién era esa persona dentro del coche?
—El coche i