Valentina se sonrojó de repente, pasando de ser elocuente a sentirse completamente desconcertada.
—Eh...
¿Qué tipo de palabras tan crueles eran esas?
Tocándose las mejillas calientes, Valentina tomó una respiración profunda para calmar su corazón agitado y dijo con firmeza.
—¿Quién está pensando en ti?
—¿Tú...?
Santiago no podía dejar de sonreír. Con una sola palabra, dejó a Valentina sin palabras.
Valentina, frustrada, estaba a punto de colgar el teléfono cuando de repente, Santiago, intentand