Valentina miraba fijamente el anillo. Un rubí tan grande y tan bien imitado era raro, sería una lástima tirarlo.
—Está bien, ¡me lo quedo!
Valentina tomó el anillo, lo colocó en su dedo con un gesto de enfado, pero ignoró a Michael y siguió caminando.
Michael se quedó con una sonrisa tensa en su rostro.
Al entregarle el anillo, ¿había olvidado ella algo? Su expresión enojada parecía indicar que tenía la mente puesta en alguien que la había irritado.
Michael se apresuró a alcanzarla, caminando a