—Sí, fuiste tú quien dictó y presionó tu mano en el acuerdo, ¿dudas que lo haya falsificado?
Santiago habló con un atisbo de tristeza en sus ojos.
—Te dije que hablaríamos del acuerdo cuando estuvieras sobria, pero aún así dudas de mí. Está bien, si no lo reconoces, podemos romperlo. Aunque no tengamos un acuerdo, igual te ayudaré…
Santiago tomó el acuerdo de las manos de Valentina. Su hermoso rostro mostraba una profunda herida, como si Valentina realmente lo hubiera acusado injustamente. Al ve