Valentina, en medio de la mirada curiosa de los demás comensales, revisó de nuevo su teléfono, contando los ceros con incredulidad. Diez mil millones de dólares... ¿De dónde había salido tanto dinero? Pronto, su asombro se transformó en miedo.
—Hay un problema, tengo que irme —dijo rápidamente a Santiago, preparándose para ir al banco y aclarar el asunto.
Pero Santiago la detuvo, observando cada una de sus reacciones. Con una sonrisa en los labios, lo tranquilizó y la hizo sentarse de nuevo.
—¿Q