Santiago se detuvo en la entrada, su mirada fija en Valentina. Aquellos ojos oscuros parecían ocultar demasiadas emociones reprimidas. La intensidad de esos sentimientos se desbordaba hacia Valentina, creándole una ilusión que la llevaba de vuelta a la noche anterior...
El rostro de Valentina se tiñó de rojo en un instante.
—¿Qué haces aquí? —preguntó con un tono algo forzado.
De repente, recordó a la nueva benefactora de Santiago, Lucía, y su mirada se tornó más fría.
Santiago frunció el ceño.