Valentina solo sonrió ligeramente, sin pronunciar palabra. Observaba cómo su padre y su madrastra parecían bufones furiosos, lanzando amenazas vacías. Cuanto más se exasperaban ahora, más divertido sería ver cómo se disculpaban después.
Alicia, al ver la sonrisa de Valentina, sintió un escalofrío. Pero, consciente del resentimiento de Marc hacia Valentina, lo animó:
—Amor, por favor, tienes que defendernos...
Antes de que Marc pudiera decir algo, Alonso se interpuso entre ellos, con su aire de d