Lucas regresó al hospital, Ana estaba jugando con Javier. Al ver a Lucas aparecer, con el rostro especialmente descompuesto, expresó su sorpresa.
—¿Qué te sucede? Pareces no estar bien, ¿acaso te sientes mal?
Lucas miró a Ana, en sus ojos había una ligera preocupación. Quería engañarse a sí mismo, decirse que esto era una señal de que ella se preocupaba por él. Sin embargo, cuando su vista se posó en el llamativo anillo de diamantes en la mano de Ana, su autoengaño se convirtió en una broma.
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