Ana dejó esas palabras en el aire y se volvió hacia su habitación, sin tener la menor idea de cómo explicar sus pensamientos, su mente en un remolino de confusión.
Lucío observó su silueta en retirada, ligeramente desconcertada, y sus puños se apretaron lentamente.
Al final, sacó su celular y marcó un número.
...
Ana se dio una ducha, y al salir, se secó el cabello, pero su mente parecía estar en otro lugar.
En su ensimismamiento, sonó el teléfono de Ana.
Echó un vistazo, era una llamada de Ter