Una noche de pensamientos salvajes y desordenados dejó a Ana exhausta, decidiendo no pensar más en ello.
Quizás, este trabajo, con la opción de trabajar remotamente y algunos viajes, podría funcionar. No planeaba seguir atormentándose, causando preocupación a su madre, ni dándose la oportunidad de dudar.
—Creo que todo está bien, mamá. ¿Planeas regresar a casa? —Ana sonrió.
—Tu abuela en el extranjero te extraña mucho. ¿Qué tal si volvemos en unos días?
Javier asintió obedientemente. No le impo