El corazón de Ana latió más rápido sin que ella se percatara, su mente se distrajo un momento, luego, apretó con fuerza su brazo, el dolor le permitió a su cerebro confundido calmarse un poco.
Ana tomó un profundo aliento.
—Agradezco lo de hoy, en verdad, fui imprudente contigo, lo siento. Pero todo fue un accidente, espero que no te lo tomes demasiado en serio.
Diciendo esto, Ana se levantó de la cama, con la intención de irse sin mirar atrás.
Lucas se interpuso en su camino.
—¿Estoy pensando