Lucas se encontraba sentado en el frondoso jardín, envuelto en sus pensamientos mientras el cielo se oscurecía paulatinamente. Parecía ajeno al paso del tiempo, como una estatua inmóvil en medio del paisaje.
Carlos, el único fiel sirviente que aún permanecía en la familia López, realizaba su ronda de inspección rutinaria y quedó sorprendido al avistar una figura en aquel lugar. Al acercarse, reconoció a Lucas, cuyo rostro reflejaba cierta impotencia. Durante los años que Carlos había servido en