Ana se acomodaba en el cómodo asiento trasero de un taxi, contemplando cómo el hombre y Luna se alejaban juntos. Con el corazón aún agitado, poco a poco empezó a encontrar calma en su interior.
Encontrarse con Lucas en un lugar como aquel fue algo inesperado para Ana. De hecho, se sintió tan abrumada en un principio que se vio obligada a escapar.
No obstante, una vez que su nerviosismo se disipó, Ana comprendió que su reacción había sido exagerada. Después de tantos años, Luna y Lucas seguían es