Pero fue solo por un breve momento, Ana volvió en sí y firmó su nombre sin titubear.
Hugo originalmente estaba preocupado de que Ana pudiera causar problemas, pero al ver su actitud resuelta, la culpa en su corazón se profundizó.
Sacó una tarjeta de su bolsillo y se la entregó a Ana. —Ana, ya he arreglado todo con los medios, no se atreverán a hablar sin sentido de nuevo. Sin embargo, es posible que tu vida aún se vea un poco afectada. Hay una suma de dinero en esta tarjeta que puedes usar para