Ana, al pensar en esa imagen, sentía como si le cortaran el corazón, preferiría intercambiar su vida por la de Javier a tener que verlo sufrir y morir ante sus ojos.
De todos modos, el odio de Silvia estaba dirigido hacia ella, Javier era inocente, no podía permitir que su hijo fuera arrastrado por los rencores de los adultos.
Además, que Javier fuera engañado tan fácilmente por Silvia se debía en gran parte a su propia debilidad momentánea por no haberles contado la verdad.
Lo que llevó a Javie