Justo cuando Ana permanecía en silencio, sin saber cómo responder, de repente, una voz aguda resonó desde el exterior.
—¡No, Lucas, no puedes arriesgarte así!
Lucas se giró sorprendido, solo para descubrir que Hugo e Isabel habían llegado sin que él se diera cuenta.
Isabel también había escuchado lo que Lucas acababa de decir, y podía ver que su hijo estaba dispuesto a sacrificarse para rescatar a Javier.
Javier era su nieto, y ella también estaba muy preocupada por la seguridad del pequeño, per