—¿Malentendido? ¿Acaso no fuiste tú quien maquinó para alejarla de Lucío, haciéndola sufrir todos estos días? Te doy una noche para explicarte, si no me dices dónde está mi hija, te aseguro que pagarás el precio.
Ivins dejó caer estas palabras con frialdad antes de darse la vuelta y marcharse.
Ana, completamente ajena a la situación, cerró la puerta, todavía confundida.
Sin embargo, la noticia del regreso y posterior desaparición de Lantit no era algo bueno. Aunque Ana no tenía mucha habilidad p