Lucas se apresuró a traerle una botella de agua a Ana, con cuidado levantó a la persona en la cama y le dio un poco de agua, pero Ana aún se sentía con la boca seca y muy incómoda, apoyándose débilmente en el hombre.
—Ana, ¿cómo te sientes ahora? —Al ver a Ana tan desanimada, Lucas estaba tanto preocupado como conmovido. Si pudiera, estaría dispuesto a sufrir ese dolor en lugar de Ana.
—Me siento mal... —Ana todavía se sentía muy incómoda, extendió su mano, tirando de la ropa que llevaba puesta.