59. Por fin llegaron.
Christian se encontraba en ese momento disfrutando de ver a sus dos nietos jugar, pero no era ver a los traviesos lo que lo hacía sonreír.
¡Oh sí! Christian Mars sonreía por la pequeña travesura que había hecho.
—¿Dada porque estás riendo?— le preguntó Henry, quien se acaba de sentar a un lado de él.
Su abuelo no dudó en abrazar al pequeño sin dejar de sonreír —sonrío porque estoy feliz— le respondió al pequeño.
Su nieto no tardó en verlo extrañado como si no entendiera de lo que su abuelo le h