49. No puedo aguantar más.
El gemido de Christian fue música para sus oídos, haciendo que deslizara los dientes por su cuello con suavidad, solo dejándole sentir el tacto de estos en la piel mientras se deshacía de su ropa y dejaba que él hiciera lo mismo con la suya.
Aquel cuarto temático tenía un gran espacio para bailar, pero también una cama donde estar juntos cómodamente, pero la simple idea de alejarse de su piel, hacía que doliera perder esa cercanía.
Una vez lo tuvo desnudo no dudó en girarlo poniéndolo de cara a